• La piedra consciente

    En ésta mañana de sábado estoy aquí, en mi cornisa. Ocurre que brilla mucho el sol, llega a picarme en los ojos, ahora de piedra, pero no por ello menos conscientes. Lo veo todo, al menos todo lo que hay a mi alrededor y un poco más allá. Quizá no llego a ver todo lo que quisiera y veo todo lo que no quisiera, pero así es. Lo veo, os veo humanos. Con el transcurrir del tiempo he ido logrando "olvidar" o, al menos, "aparcar", aquello que en tiempos ancestrales pasó y que creó el cisma entre la raza humana y mi estirpe; he aprendido a separar a éstos humanos de aquellos, pero una vez que la desconfianza se aposenta en el corazón de una gárgola y, además, superviviente, es difícil arrancarla de la piedra que es noble y es casi incapaz de sobreponerse a la vulgaridad humana y su falta de visión ante lo verdaderamente trascendente. En mi memoria de siglos, recuerdo tan sólo contadas ocasiones en las que he logrado descubrir, desde mi recóndito escondite, almas con capacidad de auténtico compromiso y de sustraerse al cambio de las circunstancias para mantener la esencia.

    He aprendido, incluso, a querer a los humanos, a diferenciar, en la medida que, como ser imperfecto y falible que soy, que no todos son iguales y a priori, aunque con la desconfianza clavada, mi expectativa intenta ser positiva, luego cada uno se retrata y yo, desde las alturas, termino sacando mis conclusiones.

    Ya soy consciente de que se puede elegir, de que debo hacerlo y mi secreto mundo lo compartiré, sin desvelarlo del todo, con aquellos que en su retrato aparezca al menos una dosis de integridad secundada por una suficiente continuidad. Yo aprendo, observo para ello y sería estúpido no poner en práctica lo aprendido.

    Esta mañana de sábado, la cornisa y sus alrededores están aparetemente tranquilos, pero La Gárgola sigue observando y trasciende más allá de lo aparente, tiene tiempo, en su quietud, para hacerlo. Mientras los demás corren de un lado para otro, se sofocan con el calor y dejan que sus vidas corran también, La Gárgola sigue registrando en su interior. Os veo, silenciosa, más no por ello inconsciente, os admiro cuando sois admirables y sonrío irónica cuando me ofrecéis la visión del vulgo y de vuestra superficialidad.

    Saludos desde las alturas

  • Con el sol

    "Con el sol se va la luz
    recogiendo retales de algodón.
    Se aleja puntiaguda, lenta,
    dejando atrás el pasillo; vacío.

    Tan cegadora llega a ser,
    que ahora, cuando el oscuro,
    se revela aún más oscuro,
    creando un contraste denso y sordo.

    Desde mi sitio observo todo,
    las formas iguales de los objetos
    que parecen más quietos,
    todo inerte, desangelado.

    Con el sol regresa la luz
    atravesando cortinas y paredes,
    subiendo el volúmen del aire,
    seda que de nuevo acaricia mi cara."

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    Saludos desde las alturas

  • El fin del encuentro

    Se pasaba horas y horas mirando por la ventana; sin hablar, minimizando su respiración, a penas parpadeando. Todo él se concentraba en mirar, a lo lejos, a no se qué horizonte, como perdido o intentando encontrar, en ése inmenso cielo que monopolizaba toda su existencia.

    Ella le observaba. Al principio no había nada anormal, no tenía por qué haberlo, una persona mirando a través de una ventana y comentando lo maravilloso que sería poder atravesar el cielo como si fuese un paseo de losas de suave mármol, moverse por él con todo dominio y seguridad, como aquel que se encuentra en su elemento. Pero poco a poco, los comentarios fueron cesando, la mirada se fue quedando perdida y ni se intuía que podía haber en sus ojos. Entonces el diálogo ya se hizo imposible y los intentos de encuentro en algún punto que resultara común para vivir juntos de nuevo su antigua especial realidad, ya ni tenían sentido ni tenían cabida.

    Ella le observaba, ya en silencio también, después de haberle preguntado tantas y tantas veces qué era lo que buscaba oteando el horizonte, escudriñando el cielo. ¿Son las nubes? ?preguntaba- ¿acaso son los pájaros bailando en el aire?, mírame... quiero hablarte, que seamos dos de nuevo, ayudarte a colmar tus anhelos, entenderte...

    El silencio por respuesta y unos ojos que no contestaban a sus ojos; dos universos distintos en la misma dimensión.

    Hoy conseguiré atraer su mirada, hacerme oír, llegar a su corazón; yo así ya no soy feliz, pero quiero intentarlo, creo que nos lo merecemos ?se decía albergando algo de esperanza en su interior.

    Se acercó a la ventana y le dijo cerca del oído que la mirase, que la escuchase, que le explicase qué intentaba encontrar, qué le faltaba, que lo buscaran juntos, pero que le diera una señal a su corazón solitario que ya se estaba marchitando junto con su joven piel en la soledad y el abandono. De mil maneras lo intentó, con la dulzura más infinita, con un llanto desesperado, con la ira que provoca la desesperación, con la picardía de una amante seductora; pero nada... nada que hiciera reaccionar a ése frío, lejano y desconocido corazón.

    Sin ni siquiera dar una respuesta ni despedirse con una mirada, abrió la ventana y se lanzó a volar.

    Saludos desde las alturas

  • Cuando vuelvas

    Cuando vuelvas tendré cajas de bolitas de colores, un montón de monedas de chocolate, zumo de fresa, horchata muy dulce y carros de patatas fritas.

    Todo para ti, mi golondrinita.

    Saludos desde las alturas.

  • Lo que tu no sabes

    Ahora un potente pensamiento ocupa mi cabeza mientras me asomo por la ventana intentando huir de no se qué. Te vas en un par de días durante unos días sí, unos días, pero que a mí me parecen una eternidad. Sumida en un estado de semidesesperación y angustia, con un constante nudo en la garganta, mis ojos siguen a los pájaros que vuelan -me pregunto dónde irán, libres- y quisiera, durante ésos días, ser pájaro y volar a tu destino para poder verte desde una rama o asomarme a tu ventana mientras duermes y cantarte al oído todas las noches, como todas las noches, para que no te olvides de mí, de mi calor, de que yo te cuido, te protejo y te quiero y todas ésas cosas que todos los días nos decimos.

    Vuelvo a la consciencia desde mi paseo por el azul de la mano de ésos pajarillos y asumo lo irremediable con un sentimiento de impotencia y aún de asombro. El nudo en la garganta se convierte casi en asfixia y te miro y ya te añoro y ya se lo que voy a llorarte y a anhelarte. No podré mirarme en tus inmensos y profundos soles negros, pero los llevo fundidos en mi corazón y siento como por dentro me licuo de pena y por fuera te sonrío y te abrazo, para que lo sientas, para que te llegue, para que te lo lleves, lo mucho que te quiero y sin querer, ahora ya estoy llorando, apretando mis labios, que se recrean cada día besándote y me digo que ya pasará, que me acostumbraré, que si otras personas pueden, yo también. Pero yo soy yo y siento como yo y a mí se me clava ésto en el alma, tu lejanía, tu falta mi sonrisa, tu falta pedacito de mí y ahora ya, cuando ya no me ves, me licuo también por fuera, anegando mi alrededor, creando un charco en la parte de la mesa que está debajo de mi barbilla y sigo escribiendo, todo lo que ahora no debes saber, notar, que mi corazón se encoje con tu marcha y que me duelen los brazos de imaginar no tenerte entre ellos.

    Pero te regalaré una enorme sonrisa y una canción y, cuando yo sepa que me estoy despidiendo de ti y tú no, te abrazaré tanto y tan profundamente que me quedaré dentro, que te quedarás dentro y te durará el abrazo, mi amor y mi calor, hasta el luminoso día en que vuelvas.

    te abrazo

    Saludos desde las alturas...

  • Certezas

    " A veces ocurre, la fe se tambalea;
    si no ella, la absoluta certeza,
    tiembla temerosa ante lo incierto.
    Mi creencia inconsciente asoma la cabeza
    hacia éste infinito a llenar.

    La antorcha encendida tirita.

    Entre las estatuas terrestres pregunto
    y las que no lo son no se muestran.
    Colgada del alma me recreo,
    la cuestión es ésta
    ¿son buenas las certezas? pestañeo.

    La antorcha encendida oscila.

    Las respuestas penden de las nubes
    o habitan en el continente escondido,
    esperando, burlonas, ser descubiertas,
    protegiendo el secreto de la creación
    y aparecen claras detrás de cualquier parte.

    La antorcha encendida se inclina."

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    Saludos desde las alturas

  • Mi planeta

    "Hago mi equipaje,
    marcho.
    Donde el sol
    no esconde tu reflejo,
    donde la noche
    ni cenizas de ti guarda.

    Me dirijo a mi planeta,
    donde el aire es respirable,
    no contiene partículas de ti
    y las grietas, habiéndolas,
    son entradas mágicas.

    Con equipaje ligero
    parto como un cometa.
    La sangre se desborda
    y se vierte a la luz,
    arrogante, nueva, estival.

    Parto ya,
    donde las sombras
    son solo adornos,
    juegos de vida y azul."

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    Saludos desde las alturas

  • De vuelta

    Bueeeeeeno, pues ya estoy de nuevo aquí. Mi querido ordenador o, mejor dicho, el cable de alimentación de mi querido ordenador, decidió decir "hasta aquí" y tuve que llevarlo a arreglar repentinamente y se supone que para 6 o 7 días, que al final han resultado ser 19. Sí, sí, estoy viva y mi ordenador también. En fin, ahora a buscar ratitos para ojear que ha pasado por la blogosfera durante éstos días y ha ponerme al día.

    Saludos desde mis, de nuevo, informatizadas alturas.

  • Tu de mi y yo de ti

    " Tiro de tí desde el origen del amor,
    cuando solo una abstracta idea existe
    flotando en el incierto horizonte,
    donde las palabras no existen, solo aire.

    Cuando todo se va aproximando a la luz,
    desde un polo y otro, desconocídamente,
    sin saber como, entiendo que tiré de tí,
    o me anclé al fin de encontrarte.

    No se saben las respuestas que cuelgan
    en los recónditos huecos de la espera,
    ni los enigmas se desvelan meramente así,
    sin la proeza de buscar su nombre.

    Ahora tiro de tí desde el encuentro,
    en un adios constante que no existe,
    dejándome tener en cada llamada
    y así, tirando de mí, quedar pegados."

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    Saludos desde las alturas

  • Contigo

    He SOÑADO CONTIGO; en el sopor de la siesta estabas a mi lado, recostado en la cama sobre tu lado derecho, junto a mí. Tu rostro estaba relajado, me mirabas y se dibujaba una leve sonrisa en tu cara.

    La luz de esa hora de la tarde se filtraba por los agujeritos de la persiana a medio bajar y bañaba la habitación, rellenándola de calor sedante y envolvente.

    Yo, sobre mi costado izquierdo, te observaba embriagada...

    Me preguntaste -¿en que piensas?- yo me sonreí, vacilé unos segundos y te dije -estoy triste, porque se que realmente no estás aquí- y desperté.

    Lo mejor, es que, al haber sido tan real, he tenido durante un rato la sensación de que he ESTADO CONTIGO.

    Saludos desde las alturas

  • Corazon solitario, corazon salvaje

    Hay gente que está muy sola, más de la que podemos imaginar. Comen solos (éso siempre me pareció tremendamente triste), pasean solos, duermen solos ... y no es elegido, a veces ésa soledad se puede ver en sus ojos. Simplemente están solos. Y, por otra parte, hay corazones solitarios; no importa dónde están ni con quien, en el aislado pico de una montaña, en mitad de un desfile de carnaval o celebrando con todos sus seres alrededor. Son corazones solitarios, que no solos, que no tristes, no, están llenos de vida. Permanece en ellos (pienso que hasta nacen con él) ése halo de soledad de estar dónde y con quien se está y, al la vez, en otro lugar y otro tiempo. Son corazones solitarios, corazones salvajes, conservan siempre dentro de sí, un rincón indómito, soñador y rebelde, que les hace inconscientemente volar más allá del aquí, del ahora y del con quien.

    Corazones íntimamente solitarios, oníricamente salvajes. Ése reducto es el que queda siempre y solo para ellos, aún involuntariamente; es su naturaleza.

    Saludos con corazón, desde las salvajes alturas

  • Bienestar

    Me sorprendo a mí misma sentada en mi trabajo, mirando al cielo por el gran ventanal que tengo a mi derecha en ésta primera mañana de junio. Me doy cuenta de que me invade una agradable sensación de bienestar y de que se dibuja, natural y expontáneamente, una sonrisa en mi cara.

    Dicen que todo pasa y todo llega.

    Saludos desde las alturas.

  • La vida...

    Hoy es viernes, vuelvo a casa, destuerzo la llave de la cerradura y, después de un año, todavía, por momentos, no termino de entender por qué tengo que estar sola.
    Se que no lo estoy en el alma, pero ahora todo es silencio, demasiadas habitaciones, demasiados metros. Ya he aprendido a disfrutar de ésto, incluso a añorarlo; sonrisaluminosa, tú me faltas (volverás pronto), lo demás fue viento.

    ¿A alguien le apetece una copa de vino? Yo invito.

    copa de vino

    Saludos desde las alturas

  • Incierta inspiracion

    "Si te fueses musa,
    si tu blanca inspiración
    abandonase mi oído,
    se tornaría quedo el aire
    y la palabra desnuda
    se vaciaría en los huecos,
    desperdiciada, vertida.

    Cambia el ritmo
    tu compañía codiciada,
    la visión del mundo
    cuando me hablas;
    si quieres hablarme,
    generosa y febril a veces,
    huidiza y pobre ¡tántas!
    Tan pobre que mis manos
    se sienten yermas de palabras
    y nada brilla escuchado dentro,
    todo pobre, mediocre.

    Al pasear con tu ausencia,
    siento que nunca vendrás
    y mi horizonte se limita,
    sin velos que lo adornen.

    Te busco inutilmente,
    pues libre cual sólo tú,
    vas y vienes a capricho...
    Regresarás, quizá, con el alba
    y volverás a irte en la sombra.
    O, tal vez, nunca estuvíste conmigo."

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    Saludos desde las alturas

  • Prendida

    Está tumbada sobre una mezcla de césped y arena, con el mar de fondo, escuchando el oleaje, sus oídos se confunden con él.
    Bocarriba puede ver las palmeras esbeltas que relajan su cara con la sombra de sus palmas, por entre las que se cuelan los rayos del sol. La brisa marina, mimosa, acaricia su piel y ella cubre con sus manos llenas de amor, su vientre prominente de seis meses de anhelada gestación.

    No recuerda ningún momento anterior de mayor paz. Esperando a su marido que había ido a buscar algo para calmar su sed, acariciando su tripita ansiada y escuchando el susurro de las olas, se siente feliz. Se deja diluir para mezclarse con todo aquello y expandirse por el aire, abrazada por el azul.

    Cometió el error de creérselo, quedando prendida de aquel instante; añorándo volver a sentirse de nuevo en casa, por fín, otra vez.

    Saludos desde las alturas

  • Epitafio para un matrimonio

    No se quien es el autor de ésta frase, ni a qué se refería en concreto, pienso que podría aplicarse a muchas cosas, pero yo la utilizo como epitafio para un matrimonio:

    " Después de todo, todo ha sido nada,
    a pesar de que un día lo fue todo.

    Después de nada, o después de todo,
    supe que todo no era más que nada."

    -¿?-

    ---

    Saludos desde las alturas

  • La postal

    Hace días que pasea por mi cabeza algo que he recordado y vengo queriendo plasmar en el blog. Es una anécdota-recuerdo de hace unos meses.

    Una tarde, fui con mi padre a ver cómo iban las obras de la casa del pueblo que está reformando, una casa muy viejita, tendrá unos 120 años aproximadamente. Soporta sobre sus viejos y gruesos muros toda la historia, ésa que se lleva en las venas, la de nacimientos, muertes y vidas enteras con sus ilusiones, penurias, trabajo, amor, dicha y desdicha; está cargada de recuerdos ancestrales, llenos de polvo, evocadores de emociones, del calor que una vez allí existió, de las lágrimas que casi asoman a los ojos de mi padre al recordarlos y recuerdos más recientes, en los que quedan las huellas estivales de mi niñez y la música que nos despertaba todas las mañanas acompañada del canto poderoso y desafiante del gallo.

    Ésa tarde, nos pusimos a enredar en ésos también viejos cajones, continentes eternos de lo que el tiempo ha querido ir depositando en ellos y descubrimos una antigua postal, de ésas en las que aparecía una pareja de enamorados en blanco y negro coloreada. Era de mi abuelo. Se la mandaba a mi abuela en plena guerra y, a penas con cinco palabras, me hizo ponerme en la piel del remitente y la destinataria y hacerme sucumbir con su amor y rotundidad.

    La postal decía así:

    "Quien pudiera ir como tú..."

    postal

    Creo que no hace falta decir más.

    Saludos desde las alturas

  • Coser unos pantalones

    Tiempo. Necesito tiempo. 30 horas, que el día tenga 30 horas,6 horas más. Necesito más tiempo; para leer, escribir, ducharme tranquilamente, hablar con mi gente, coser unos pantalones... pero no son 30, son 24 horas, que corren como en una carrera de relevos pasándose el testigo la una a la otra a toda velocidad y con toda precisión para llegar cuanto antes a la meta, su meta, mi limitación. ¿Que qué hago entonces aquí escribiendo? no se, supongo que son ésos 3 minutos de gracia justo despues de cenar ( o mientras ceno) antes de que continue la carrera, bueno no, la carrera no ha parado, pero estoy intentando desafiar al tiempo, a las horas, haciendo algo de lo que no me permiten a penas hacer, claro, de otro sitio lo quitaré... ¿de dormir?... Pues, evidentemente, me falta tiempo.

    ¡Oye tiempo! no corras tanto ahora, que ya es el momento del día de descansar un poco, de hacer algo para mí, no corras tanto... ¡qué caprichoso eres! ¿por qué no corres cuando me hace falta? ¿por qué no corríste ésta tarde cuando mi agotadora jornada parecía no acabar?.

    Ralentízate ahora un poco, me haces falta, o no te ralentices, no pases rápido cuando lo necesito si no quieres, pero multiplícate, multiplicaos horas, 5 o 6 más, que por lo menos pueda coser los pantalones...

    Saludos desde las alturas

  • Pobre diablo

    Atascado en el intento, corría detrás de su alma con la ansiedad de Tántalo ante los frutos inalcanzables.

    ¡Pobre espíritu incompleto, en la búsqueda eterna y casi yerma de una naturaleza que ahora es y ahora no es, que se pierde en la marasma de no saber que se quiere y de no tener nunca bastante!

    sombras

    Saludos desde las alturas

  • Mejor imposible

    Mejor imposible.

    GRACIAS, gracias a todos, a todo, a Dios, a los Hados, al Universo y a cualquier partícula que, dentro de sus posibilidades e incluso por encima de ellas, haya colaborado en hacerme tan feliz y sentirme tan especial y tan plena. Gracias a todos "mis seres" por hacer que éste cumpleaños haya sido el nº 35 y también el 1º.

    Saludos desde mis recién nacidas alturas

  • Mi cumpleaños

    Puede que éste fin de semana esté un poco ausente, el motivo, mi cumpleaños. Es mañana y pienso celebrarlo, éste año, por fín, en condiciones, si Dios quiere. Estoy ilusionada, cosa que hace un año ni me acordaba de lo que era y tenía fe en que un año después todo habría cambiado para bien, pero mi estado y las circunstancias me hacían creer que éso iba a ser imposible. Y ya está, ya ha pasado ése año y mi fe recoge sus frutos y todo es mejor. Dentro de los altibajos que todavía mi ánimo puede tener (sobre todo por los encontronazos con "cosas desagradables" que quieres erradicar de tu vida), me encuentro, un año después, fortalecida, renovada y, aunque en constante búsqueda, encontrada.

    Quiero dejar una cita que yo creo que recoge bastante bien ciertas claves para acercarse más a la felicidad. Dejaría mil, pero, por algo será, hoy es ésta la que me inspira y yo también funciono por lógica, pero irremediable e inconscientemente, por inspiración. La dedico a todos los amigos que lean ésto, para hagan suya ésta cita y a los enemigos, para que sepan que no han podido conmigo y que ya voy transformando las cicatrices en flores y las lágrimas en aliadas, aunque a veces aún se amotinen, ya no merman tanto mis huéstes.

    "Levanta la cabeza, ríete alto y habla con orgullo,
    mantén tus mejillas sonrosadas y la llama en tus ojos,
    acicálate, cuida tu salud, belleza y espíritu salvaje"

    William Hazlitt

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    Saludos desde las alturas

  • Dejadme que os lo diga

    Estoy sentada en mi cocina, el lugar secreto desde donde La Gárgola desata sus pasiones, sus sentimientos, su pensamiento, la ira y la calma y los traslada a éste papel virtual que puede llegar a cualquier parte, como cuando La Gárgola vuela, dibujando caminos en el aire, quizá sin moverse de su cornisa y, sin embargo, viajando muy lejos de ella; no hay lugar más lejano y más cercano a la vez, que aquel donde el corazón y la fantasía te quieran llevar.

    Estoy sentada en mi cornisa escuchando el Tema de Lara y mi corazón se estremece, imagino abrazos, la brisa nocturna, benefactora y estival en mi cara y la paz... y puedo, no me importa, imaginar también, el silencioso frío del invierno envuelta en la manta de amor que inspiran las notas que ahora oigo, porque con ellas no siento frío y con la promesa de que tus brazos me rodeen.

    Con la brisa, la caricia, con el frío, el abrazo.

    Una querida amiga está hundida, yo estoy saliendo a la superficie ahora, de un tiempo a ésta parte, mas le he prometido que todo va a ir bien y que vamos a ser muy felices; se lo he prometido porque así lo creo y porque, si Dios quiere, no pienso consentir lo contrario.

    Aquí, sentada en mi escondite de paz, sintiéndome, siendo, poco a poco, de nuevo música, quiero gritarlo al vacío, al cielo de mayo, que soy vida, soy sonrisa, soy las notas de éste vals que escucho. Mi refugio se llena de alma, de esperanzas y anhelos, deseos de compartir, ¡Dios! me pasaría toda la noche escribiendo... casi a llorar llego de la emoción al sentir cómo un alma se renueva, cómo la música corre de nuevo por mis venas, cómo mi fe sigue siendo férrea, para mí y para regalar a los demás, cómo tengo la certeza de que mis tímidos gorgoritos saldrán de repente como un chorro imparable y no se ahogará. Si alguna vez llegué a tener alas, es ahora, volando al compás del vals, traspasando las barreras de los cristales y desencadenando mi alma, casi siento la brisa -¿como es posible dentro de ésta cocina?- porque sueño con ella, creo en ella y tengo la absoluta certeza de que un día, no muy lejano (me lo está trayendo la luna de mayo), estaré al aire libre dejándola que acaricie mi cara y sentiré paz, como la siento solo de pensarlo.

    Dejadme que os lo diga, a vosotros que escucháis y a los que ni siquiera existís, que quiero volar, que quiero fotografiar en mis palabras lo que siento, que mi vida, que comenzó en su día y muchas veces, comienza aquí y hoy, como una fuente inagotable.

    Saludos desde las alturas

  • Recorte de mi padre 5 (Vals de Lara)

    Vals de Lara

    "Silva el viento de la noche por entre las rendijas de la puerta tachonada de traviesas; madrugada de invierno en trasierra. Una casita refugio de pastores. El frío se cuela por cualquier resquicio. Sólo la lumbre encendida y un carburo sobre la pared iluminan la estancia. Un aullar de lobos taladra el silencio ninfar de éstas horas. Los pastores duermen en los tinados monte abajo, junto al aprisco de sus ovejas. En la soledumbre de éstos montes, evoca la falda de los Urales.
    Desde sus cumbres nevadas bajaba como un alud la armonía de Lara, el vals de Lara..."

    -¿?-

    ---

    Escuchad ésto, por favor, haced acopio de toda la sensibilidad que se que tenéis y dejaos meced por la notas de éste vals, con el que he acompañado el recorte de mi padre y que, efectivamente, es el Tema de Lara, notas que te levantan del suelo, te ponen la piel de gallina y quieres llorar de felicidad porque exista algo tan bello y tengamos el privilegio de que esté a nuestro alcance.

    ¡Cuántas veces lo escuché de pequeña!

    Saludos desde las alturas, al compás.

  • Ni en la sombra

    " Ya te fuiste, todo,
    menos el simple recuerdo
    que sobrevive porque tengo memoria.
    Pero ya te fuiste, entero,
    menos retazos vagos momentáneos.

    Te fuiste primero del aire
    para vivir en las sombras,
    pero tampoco ahí estás ya,
    ni una rendija queda abierta
    de la puerta de tu palacio,
    que no fue tu palacio,
    ni supiste reinar en él.

    De la luz y sin ella,
    desapareciste cuando nací,
    en el amor y dueña de él
    me quedé en mi reino,
    donde reino,
    donde la sombra no llega,
    tan solo para darme solaz.

    Y te fuiste con tambores
    que atronaron mi existencia,
    la que yo te regalaba a espuertas,
    mas yo los convertí en música
    y la sordera terminó
    y el gris lloroso que quedó
    ya es un paisaje de colores
    que me promete que todo ya pasó
    y que te fuiste por suerte,
    dejándome mi vida entera,
    la que te apropiaste por mi bien,
    la que decías amar, cegándola,
    la que hoy me pertenece
    y de la que desapareciste
    el grandioso día, repleto,
    en que recordé quien era
    y volví conmigo misma,
    a quien nunca debí abandonar."

    ---

    Saludos desde las alturas.

  • Luna de mayo

    La luna de mayo me recuerda el blanco de las cosas y el brillo de la noche, el canto del grillo, aunque sea en los recuerdos. Me trae el olor afrutado y fresco de los primeros rayos de sol, contándome historias nocturnas mágicas, antaño vividas y antaño imaginadas, como ahora, imaginando páginas de mayo salpicadas de blanco y brillo, negro brillante en todo caso.

    Incluso recuerda ésta luna, el sol fuerte que se acerca y nos llena vida multicolor las venas, el acuciante impulso de saltar sobre las piedras con la esperanza infantil de caernos al río y jugar en el agua cristalina, cantarina e incitante.

    Vuelve la luna de mayo; vuelve renovada, rellena y fascinante. Aquí estoy yo -nos dice- para perfumar las noches y hacer que la memoria traslade lo bueno al presente y que los anhelos futuros se materialicen ya, en el día fresco posterior a la noche alunada.

    Se siente en el ambiente, hasta los huesos lo notan, cómo nacemos otra vez, como somos luciérnagas en la noche, cómo, asomados a la ventana, imaginamos que salímos por ella a respirar el aire y columpiarnos de alguna estrella o mecernos con la hierba; se siente en el ambiente, ha vuelto la luna de mayo.

    ---

    Saludos desde las alturas.

  • Por fin

    ¡Señoras y señores! ¡A la CUARTA vez y no sin asombro...! ¡¡¡He aprobado el carnet de conducir!!! Pues sí, ya soy una gárgola alada, almada y motorizada, bueno...motorizada, lo que se dice motorizada... digamos que cuando me presten las ruedas, pues aún no tengo coche, pero lo importante es que ya dí otro pasito y que, no me veas, cómo han cambiado las cosas de un añito a ésta parte y más que van a cambiar si Dios quiere y espero que para bien; en ello seguiremos trabajando.

    ¡Estoy supercontenta!

    ¿Alguien me presta unas ruedas? Yo se las cambio un ratito por mis alas, pero un ratito ¿eh?, que yo sin mis alas no soy nada.

    motorizada

    Saludos desde mis cuasimotorizadas alturas.

  • Beso tus ojos

    A "sonrisaluminosa", porque tiró de mi sin saberlo, me salvó con su exigencia, su necesidad de mí y su existencia y es lo mejor que ha quedado de todo, es aquello por lo que pienso que todo tuvo que ocurrir, sino, no tendría casi sentido parte de mi pasado y me parecería prácticamente una perdida de tiempo, si no fuera porque siempre pienso que de todo se aprende.

    A mi agotamiento y mi energía, mi sinvivir y mi vida:

    " Beso tus ojos,
    tus dos lunas oscuras,
    instaladas en la seda
    y el rosa de tu cara.

    Beso tus ojos,
    tus soles negros grandes,
    planto ése beso
    en los párpados de mi esperanza.

    Tus ojos los soñé,
    los alimenté desde dentro,
    más superaron el sueño,
    inmensidad que lo hizo pequeño.

    Beso tus ojos,
    tus cielos profundos,
    con inconsciente adoración.
    Me traspasan el alma."

    ---

    Saludos desde las alturas.

  • Como los cascabeles

    Siempre he sido una persona muy sonriente y bromista, un cascabel. Era una niña poco o más bien, nada llorona y muy saltarina. Me la he pasado cantando, riendo y bromeando. Ahora, cuando menos lo espero, me asalta una inusitada melancolía y noto como, incluso cuando estoy riendo, mi mente, de repente, viaja a algún lugar irreconocible para mí. No es que mi gesto cambie sustancialmente, a menos que lo note alguien muy perspicaz, sensitivo u observador o simplemente que se detenga a pasear por mi cara y quiera investigar mis sentimientos, si no, no es un cambio de la risa a la seriedad o algo así, pero yo si lo noto cuando ocurre, el, como interiormente, mi mirada se pierde un poco en el pasado, en una marasma de sonidos, imágenes, palabras, momentos o yo qué se que aglomeración de cosas, como digo, es un lugar irreconocible para mí. Ahora me ocurre éso y me pregunto si dejará de ocurrir y mi risa volverá a ser como antaño, limpia, sonoramente inacabable, inmune al ensombrecimiento... Río, ya río mucho y prácticamente he recuperado mi carácter bromista, afable y payasil, dentro de la inocencia que siempre me caracterizó, pero me pregunto si volveré a reir como antes, como siempre, a manos llenas. No ocurre solo cuando río, puede ocurrir en cualquier momento y me pregunto si dejará de ocurrir, que mi gesto se "melancilice" y mi mente viaje a parajes desconocidos que no sean mis sueños y mis anhelos, porque a ésos si quiero viajar, como siempre, como aquella niña y aquella jovencita sonriente, soñadora, crédula, bienpensada, que sólo esperaba lo bueno de la vida, que sabía amar, bromear y reir, como los cascabeles...

    Saludos desde las alturas.

  • Tempestad

    " Traspásame, atraviésame,
    con la espada de tu amor;
    que la lanza de tu tacto,
    de un corte limpio,
    me toque desde abajo hasta la garganta;
    que la lanza de tu tacto,
    con el compás de una sierra,
    hagas virutas mi cuerpo,
    desde los pies hasta los párpados.

    Que toda yo me resista y me rinda,
    en lucha vana,
    contra el dolor y el cielo
    que en tus manos me regalas;
    en tus manos, tus dedos, tu boca,
    tus palabras, tu pelo (caricia irresistible),
    todo tú, tus ojos...

    Arrásame, derrótame,
    que arrebatada me muera a la vida.
    Yo te regalo, regalo mío,
    yo me regalo,
    rendida y sin rendirme,
    en desafío mutuo,
    en lucha y entrega,
    yo te regalo,
    el aliento y la sonrisa,
    el temblor y mis músculos,
    la tempestad y la calma."

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    Saludos desde las alturas.

  • Deportes nacionales

    Dicen que la envidia es el deporte nacional. Jooo, cómo gusta decir ésa frase. La envidia es el deporte nacional, ¿seguro?. Yo no digo que no, pero si digo que no es el único. La COMODIDAD también es el deporte nacional:

    -Firme aquí, por favor- yo
    -Deme un bolígrafo - la persona cómoda
    -Lo tiene delante- yo
    -¿Dónde?- la persona cómoda
    -Ahí, a la derecha- yo
    -¿Dónde?- la persona cómoda
    ...

    (La persona "c" lo pide repetidamente sin mirar y pregunta reiteradamente sin ni siquiera buscar, hasta que al final, evidentemente, me tengo que levantar y darle en mano el bolígrafo que tenía delante de sus narices desde el principio.)

    Ésto es sólo un ejemplo muy, muy ligt de lo que hay por ahí y en lo que, seguro, caemos todos alguna vez. ¡Si es que todos somos unos grandes deportistas!, me cachis...

    Saludos desde las alturas, sí, sí, arriba, arriba, no me voy a bajar, os estoy dando con la mano, si miráis me veis, pero tenéis que mirar ¿eh?.

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